El lehendakari propone “un pacto de país” en apoyo de la familia y la infancia
El Gobierno Vasco invertirá 200 millones de euros hasta 2020 para ayudar a las familias con menos recursos económicos
Donostia - Todas las
familias con hijos e hijas tendrán acceso a unos recursos económicos
mínimos y los equipamientos y actividades socioculturales, deportivas y
de ocio estarán abiertos a toda la población infantil y juvenil de
Euskadi, pero especialmente a las personas con mayores dificultades
socioeconómicas. Para alcanzar esos objetivos, el Gobierno Vasco ha
propuesto un “pacto de país” por la familia y la infancia, con una
inversión de 200 millones de euros anuales hasta 2020 -800 millones en
total-.
Estas medidas, contenidas en la Estrategia de familia e infancia
del Gobierno Vasco, buscan evitar la pobreza infantil e igualar las
oportunidades de los niños, y, sobre todo, revertir la percepción social
de que la incertidumbre económica desaconseja tener hijos o iniciar
proyectos de familia.
Iñigo Urkullu dijo ayer en Gasteiz, en la presentación de la
estrategia, que “la familia es la institución más valorada” y que su
papel “sigue siendo fundamental tanto desde el punto de vista de la
socialización como desde la perspectiva del cuidado”. No son, sin
embargo, buenos tiempos para la familia. “El incremento de las
dificultades económicas de las familias con hijos e hijas, las
crecientes dificultades para la movilidad social y la igualdad de
oportunidades; y la persistencia de los obstáculos que dificultan que
las personas puedan iniciar su proyecto familiar y tener el número de
hijos e hijas deseado” son -según dijo el lehendakari- las
preocupaciones básicas a las que quiere dar respuesta y solución el
“pacto de país” que propone el Ejecutivo vasco.
El lehendakari, que estuvo acompañado en la presentación por el
consejero de Empleo y Políticas Sociales, Ángel Toña, analizó los
cambios operados en las familias vascas, la diversificación de tipos de
unidad familiar y los problemas que afrontan. “La familia se ha
democratizado, se ha vuelto más inestable, y lo que ha ganado en
libertad lo ha perdido en seguridad. Nuestro objetivo es consolidar la
familia como una estructura de seguridad personal, por lo que es
imprescindible que sea decididamente protegida”, señaló. “La familia
-reiteró el lehendakari- sigue siendo para nosotros el núcleo básico de
nuestra sociedad”.
Políticas familiares La
estrategia vasca parte de la idea de que el gasto aparejado a las
políticas de apoyo a la familia es una inversión en el futuro y se debe
afrontar con la perspectiva del medio y largo plazo. “Debemos reconocer
-dijo Iñigo Urkullu- que en el marco europeo, partimos de un déficit en
políticas familiares, la familia ha sido más deseada que protegida”.
“Estos últimos años se ha realizado un esfuerzo evidente, pero a su vez
debe reconocerse que las políticas de apoyo a las familias en nuestra
Comunidad no se han desarrollado aún de forma suficiente. La política de
familia no es ajena, sino que forma parte de las políticas sociales del
Gobierno”, apostilló Urkullu.
En su alocución, el lehendakari agregó que “Euskadi es un
referente en políticas sociales del estado español y es necesario
ponerlo en valor”. Urkullu enfatizó que las políticas y programas de
inserción y emancipación juvenil, son políticas de familia, así como la
atención a la dependencia y a las personas mayores.
También están en esta línea, las ayudas sociales, a través del
ingreso mínimo de inserción y los ajustes de emergencia social, el
reconocimiento por ley del derecho subjetivo a la vivienda y los
permisos de paternidad y maternidad existentes en Euskadi, “superiores a
los que existen en el Estado”. “Las ayudas a la conciliación, la
escolarización de 0 a 3 años, las guarderías infantiles, son política de
familia. Los apoyos económicos a la natalidad, son política de familia.
Nuestro compromiso es reforzar las políticas sociales y enfocarlas a la
familia como núcleo esencial de la convivencia”, recordó Urkullu.
La estrategia contiene un decálogo de propuestas para crear un
marco general propicio para el desarrollo de las personas. Muchas de las
medidas, que deberán ser debatidas y consensuadas con instituciones y
agentes sociales, no se enmarcan en la definición de ayudas o
subvenciones, sino que consisten en generar condiciones favorables para
que las familias vean cubiertas sus demandas y necesidades de servicios.
Batería de medidas Además
de los ingresos mínimos garantizados para familias con hijos y el acceso
a equipamientos y servicios socioculturales, la estrategia presentada
ayer plantea favorecer la emancipación de los jóvenes; fomentar una
organización del tiempo más adecuada para las familias y la
conciliación; facilitar el acceso a servicios de atención infantil
“asequibles y de calidad”; establecer programas de parentalidad positiva
y de mediación familiar; reforzar la red de puntos de encuentro
familiar; e incidir en los programas de intervención socioeducativa.
El documento es una hoja de ruta que el Gobierno Vasco debatirá y
trabajará “con todos los agentes implicados, tanto del ámbito público
como privado: instituciones, grupos políticos, agentes sociales y tercer
sector”.
En cuanto al diagnóstico en el que se ha basado el Gobierno para
la preparación del documento, el lehendakari resaltó ayer la baja tasa
de natalidad que registra Euskadi, la reducción del tamaño de las
familias, las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar, la
diversidad de modelos de convivencia, y la “asimetría” entre hombres y
mujeres en la realización de las tareas domésticas.
“La reducción del tamaño de las familias es un hecho, así como el
retraso de la edad de la maternidad, que tienen que ver con el retardo
en la inserción y consolidación laboral de la juventud, lo que lleva al
retraso de su independencia residencial y de la formación familiar. En
2012, cerca de 100.000 personas querían constituir un nuevo hogar y no
podían hacerlo por razones económicas. De ellos, el 81% eran menores de
35 años y el 50% viviría en la pobreza si se independizara contando sólo
con sus ingresos”, resaltó Urkullu.
Respecto a la conciliación, el lehendakari señaló que “a las
parejas en las que ambos tienen un empleo les resulta muy difícil
conciliar el cuidado de hijas e hijos con el trabajo, aunque la
natalidad crece si es la mujer la que ostenta un empleo de calidad y
cualificado”.
Añadió que “persisten las dificultades para la conciliación del
trabajo y de los tiempos familiar y personal. La dificultad de conciliar
la educación de los hijos/as y el trabajo es el principal motivo por el
que las personas menores de 30 años no tienen descendencia o por el que
deciden no ampliarla en el caso de quienes ya la tienen”.
Decálogo
- Recursos económicos mínimos a todas las familias con hijos e hijas y prevenir la pobreza infantil.
- Favorecer la emancipación de las personas jóvenes y facilitar los proyectos de vida autónoma.
- Favorecer que los padres y las madres pueden dedicar a sus hijos/as todo el tiempo necesario. Fomentar una organización del tiempo social más adecuada de cara a las necesidades de las familias.
- Favorecer la conciliación entre las responsabilidades familiares y laborales. Impulsar la corresponsabilización de ambos progenitores en las tareas de cuidado
- Favorecer que todas las familias con hijos e hijas pueden recibir servicios de atención infantil accesibles, asequibles y de calidad.
- Programas de parentalidad positiva, implicando en su organización y gestión a Ayuntamientos, centros educativos y entidades del Tercer Sector.
- Programas de mediación familiar mediante campañas de difusión y una mayor descentralización de sus servicios.
- Red de puntos de encuentro familiar, incrementando en su caso el número de sedes del servicio, así como sus medios materiales y humanos.
- Programas de intervención socioeducativa contemplados en la Ley de Servicios Sociales, con particular atención a los programas de educación en medio abierto, los programas de atención diurna para menores de edad y los programas de intervención familiar.
- Equipamientos y actividades socioculturales, deportivas y de ocio, abiertos a toda la población infantil y juvenil, pero especialmente orientados a la población con mayores dificultades socioeconómicas.
Situación
En 2012 el promedio de hijos/hijas por mujer en la Comunidad
Autónoma Vasca se situaba en 1,34, muy lejos de los 2,67 de media
obtenidos en 1975 y de los 2,1 necesarios para el remplazo generacional.
Las mujeres vascas que trabajan fuera de casa destinan 4,9 horas
diarias al cuidado de los hijos e hijas menores de 15 años, mientras que
los hombres emplean 3,1 horas diarias. Los hombres dedican casi una
hora más al día que las mujeres al ocio y la vida social.
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